A veces las encuestas no miden intención de voto. Miden decepción ajena.
SANTO DOMINGO; La de ACD Media dejó claro que David Collado ya no es solo el favorito. Es la decisión que el PRM tomó de forma bastante ordenada y sin necesidad de hacer el show que muchos por fuera estaban esperando con ansias.
Porque hay que decirlo con todas sus letras: había gente contando con que el partido se rompiera, se sangrara y se convirtiera en otro circo más del que ellos pudieran disfrutar desde la grada. Querían grietas, querían drama, querían que el proceso se convirtiera en un reality de traiciones y renuncias.
No les salió.
En vez de eso, el PRM hizo lo que más molesta a quienes viven del caos ajeno: resolvió. Y lo resolvió de manera tan clara que ahora a algunos les queda el trabajo más incómodo que existe en la política dominicana: tener que inventarse un problema donde ya no lo hay.
David Collado no ganó una encuesta.
Simplemente confirmó que el partido ya había decidido quién iba a cargar el peso… y que no tenía intención de romperse cargándolo.
Algunos todavía están esperando la pelea.
Otros ya están empezando a darse cuenta de que el espectáculo que tanto deseaban nunca se va a dar.
Y esa, aunque suene cínica, es una de las formas más efectivas de ganar.

