Richard Luzón.
“Hay partidos que parecen empeñados en tropezar con la misma piedra. El PRM nació de las ruinas de un PRD devorado por sus propias divisiones. Y ahora, cuando debería tener esa lección grabada en la memoria, comienzan a asomarse los mismos fantasmas.
Las declaraciones de Chú Vásquez sobre David Collado trascienden una discusión de militancia. Cuando un veterano dirigente descalifica la trayectoria partidaria de un posible candidato, no está simplemente opinando. Está dejando entrever una resistencia política. Dicho sin rodeos, si es David, conmigo no cuenten.
Y ahí comienza el verdadero problema.
Una cosa es competir por una candidatura y otra muy distinta es dinamitar la legitimidad de quien pudiera ganarla. Porque la unidad no se demuestra cuando todos aplauden al mismo aspirante, sino cuando quienes pierden están dispuestos a respaldar al vencedor.
El PRM haría bien en procurar que las palabras de Chú sean una posición estrictamente personal y no el pensamiento que se esconde detrás de las sonrisas, los abrazos y los discursos de unidad.
Porque si cada corriente está dispuesta a reconocer únicamente a su candidato, no habrá partido que alcance para tantas ambiciones.
Y si ese es el espíritu con el que pretenden llegar a 2028, vayan desempolvando las cuentas de Twitter y ensayando los 280 caracteres de oposición. Porque el poder que no logra ponerse de acuerdo para conservarse termina poniéndose de acuerdo para perderse.”
